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Etapa 4. Turquía – Capadocia

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Salimos de Estambul con dirección a la Capadocia. El estado de las carreteras es perfecto, por lo que hacer kilómetros no molesta, la presencia policial es escasa y hay una buena sensación de seguridad.

Durante el camino hacia el sur los colores que observamos tras el parabrisas van cambiando, y contrastando fuertemente con el verde del norte. Empezamos por fin a ver un poco de la Turquía árida que uno se imagina cuando piensa en el país.
Se nos echa la noche encima pero el objetivo está claro, queremos dormir ya en el territorio de las cuevas para así al día siguiente poder disfrutar con calma del lugar. Llegamos por fin a la Capadocia sobre la 1 de la mañana y nos adentramos en plena zona turística, apreciando ya las impresionantes formas rocosas incluso en plena oscuridad, con el objetivo de encontrar un lugar apartado para descansar.

Capadocia 2

Dormir en cualquier sitio por ahí adelante a veces cuesta un poco, la falta de costumbre hace que encontrar el lugar ideal sea difícil. Nosotros a lo largo del viaje nos vamos adaptando, pero bien es verdad que a veces encontrar un sitio tranquilo, sin demasiado tráfico y con algo de sombra cuesta. Al final logramos encontrar un sitio con muy buena sombra debajo de unos árboles, pero muy cerca de una de las carreteras principales.

Nos despertamos al día siguiente con el traqueteo de los todoterrenos que transportaban los globos aerostáticos para tener una vista sin igual de la antigua civilización que aquí tuvo lugar.

Capadocia 3

La Capadocia se describe a menudo como un paisaje lunar, y ciertamente da esa impresión con su aspecto árido lleno de cavernas, naturales y artificiales. La tierra del lugar, llamada toba calcárea, ha adquirido formas caprichosas tras millones de años de erosión y es lo suficientemente débil para permitir que el ser humano construya sus moradas escarbando en la roca en vez de erigir edificios.

Capadocia 4

Capadocia 5

Capadocia 6

Hubo asentamientos humanos en la región desde hace miles de años, y dada su situación geográfica, ha sido encrucijada de rutas comerciales durante siglos, así como objeto de numerosas invasiones. Formó parte de los imperios persa, alejandrino, romano o bizantino, por nombrar algunos.

Capadocia 7

Nos pasamos el día entero explorando la región, desde iglesias excavadas en cuevas, hasta complejos de cavernas que siguen siendo usados como viviendas u hoteles a día de hoy.

Capadocia 8

Como queríamos disfrutar de la famosa vista aérea de estos paisajes lunares, pero los paseos en globo aerostático eran prohibitivos, tocaba sacar a pasear el dron. Para ello, teníamos que encontrar un lugar sin gente y con poca arena para despegar, una tarea bastante complicada en la Capadocia. Acabamos alejándonos bastante, y metiéndonos con la ambulancia en pleno circuito de quads, pero logramos encontrar un lugar prácticamente sin gente (sólo había un grupo pequeño haciéndose fotos de boda).

Capadocia 9

La tranquilidad no solamente era idónea para despegar el dron, sino también para comer, así que montamos rápidamente el camping gas, y disfrutamos de unas isleñas bien frías que nos ayudaron a combatir el sofocante calor que hacía al mediodía.

Capadocia Isleña

Al caer el sol, decidimos conducir un par de horas hacia el norte para tener una jornada más relajada de conducción al día siguiente. Llegamos a un pueblo en mitad de la nada, que ni siquiera tenía las calles asfaltadas, por lo que daba una falsa sensación de inseguridad. Y decimos falsa, porque dejamos la cámara pegada con la ventosa por fuera del parabrisas toda la noche y allí estaba al día siguiente, a pesar de ser una zona bastante ajetreada.

Continuamos conduciendo hacia el norte, y el paisaje volvía a cambiar de nuevo del desértico marrón al frondoso verde, atravesando innumerables puertos de montaña, para llegar al monasterio de Sumala, una fortificación enclavada en las rocas de un espectacular valle.

Monasterio de Sumala

Monasterio de Sumala

La suerte, de nuevo, no estaba de nuestro lado, pues dicho valle estaba totalmente cubierto de niebla y no se podía ver absolutamente nada. Aun así, decidimos subir la montaña con la ambulancia y hacer un pequeño trekking para ver el monasterio por dentro, para descubrir al llegar que… sorpresa!! Estaba cerrado.

Valle de Turquía

Cabizbajos decidimos seguir conduciendo hacia Trabzon, una ciudad a orillas del Mar Negro, con la esperanza de curar nuestras penas con el primer chapuzón del viaje. Cuando llegamos, descubrimos que era una ciudad industrial totalmente portuaria, sin ninguna playa a la vista de la que pudiéramos disfrutar.

Decidimos dar el día por acabado y dormir en la ambulancia, para recorrer al día siguiente los kilómetros restantes a lo largo del Mar Negro hasta la frontera con Georgia.

Frontera de Turquía con Georgia

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