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Etapa 6. Armenia

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Tras pasar el puesto fronterizo de Georgia, tuvimos que recorrer unos cuantos kilómetros literalmente en tierra de nadie. Empezábamos a preocuparnos incluso de que hubiésemos pasado la frontera mal y que nos hubiésemos saltado el control de alguna forma, pero tras 10 minutos llegamos al control armenio, que consistía también en un par de casas situadas en medio de ese valle impresionante.

Valles de Armenia 2

La revisión de nuestros pasaportes y del vehículo fue bastante rápida y sin incidentes, sólo nos llamaron la atención brevemente al intentar sacar una foto del puesto. Lo que se complicó un poco más fue el control aduanero, y observamos nuevamente resquicios de la era soviética al ver cómo funcionaba el papeleo para pasar aduanas:

–          Primero hay que ir al sótano de la casa por una entrada lateral (en cualquier otro sitio uno pensaría que está yendo hacia unos baños de restaurante de carretera). Allí se encuentran los brokers, o agentes privados aduaneros, que se encargan de hacer todos los trámites previo pago. Intentamos entender por qué nos querían cobrar 50 euros por pasar una aduana que debería ser gratis (el inglés en cualquier país exsoviético no abunda), y al final lo que sacamos en claro era que 10 iban para los servicios del bróker, y los otros 40 para una tasa de carretera y medioambiente (¿?).
–          Luego fuimos con dicho bróker arriba al edificio principal, a registrarnos en el sistema de tráfico del país (básicamente dar nuestra dirección para que pudieran llegar las multas). Regresamos con él abajo a que hiciera más papeleo, y volvimos a subir a realizar el timo pago de la tasa.
–          Por último, nos quedaba pasar el control aduanero en sí, que nos revisaran lo que llevábamos en la ambulancia. Y aquí es donde se confirmó que la tasa que pagamos era un timo, ya que lo primero que hizo el oficial que nos revisó fue apartarnos a un lado y pedirnos soborno. Rechazamos amablemente y le dejamos que inspeccionara la ambulancia malhumorado. Tras un rato diciéndonos que no podíamos pasar llegó otro oficial que estaba observando la situación desde su caseta. Por suerte, este oficial no estaba corrupto por lo que convenció al otro que nos dejara pasar ya que estaba todo en orden. Decidimos entonces “sobornar” al oficial bueno con algunas isleñas, para intentar compensar de algún modo al único trabajador legal allí.

Aduanas en Armenia

Tras pasar la corrupta burocracia aduanera, tocaba contratar un seguro de coche para esos días en el país y seguir conduciendo. El valle era todavía más espectacular si cabe del lado armenio, y decidimos que era un buen momento para relajarse y sacar un poco el dron de paseo.

Conduciendo en Armenia

Valles de Armenia

Seguimos conduciendo algunas horas más, ya que estábamos a martes y era nuestra intención estar en la frontera iraní a primera hora del jueves. Las carreteras eran bastante mejor que las de Georgia, pero no llegaban al nivel de Turquía. La única vez que disfrutamos de 2 carriles fue casi llegando a la capital, Ereván, que simplemente atravesamos sin pararnos para hacer algunos kilómetros más esa noche.
Al sur de la capital, en la provincia de Ararat, se nota algo más de pobreza, y al final tardamos un poco más de lo previsto en encontrar un sitio que nos diera algo de confianza para dormir. Acabamos durmiendo en la ambulancia en un parking de un restaurante que estaba algo alejado de la carretera. Como el cielo estaba espectacular, decidimos sacar algunas fotos de las estrellas (se veía la vía láctea perfectamente), pero sólo logramos sacar la siguiente:

Noche de estrellas

Estaba todo totalmente oscuro, y cuando íbamos a cambiar la cámara de sitio, empezamos a escuchar una especie de rugido muy bajo… Rápidamente sacamos la linterna y descubrimos que teníamos a un perro bastante grande con cara de pocos amigos a unos 3 metros de distancia! Por suerte, se asustó con la linterna, pero no esperamos a que descubriese que la linterna no hacía nada y volviese, así que nos metimos en la ambulancia y a dormir!

Al día siguiente nos tocaban, de nuevo, más horas de conducción para llegar a dormir muy cerca de la frontera iraní. De camino a la frontera, y sin casi desviarnos, teníamos la opción de visitar el monasterio de Tatev, anclado en una zona muy montañosa, pero por suerte para llegar a un sitio tan remoto habían instalado un teleférico bastante grande y espectacular, que no dudamos en usar en vez de hacer sufrir a nuestra querida ambulancia por las montañas de nuevo.

Isleña en Tatev

El monasterio de Tatev es uno de los puntos más turísticos de Armenia, y quizás por eso nos decepcionó un poco, ya que aunque el teleférico sí que era espectacular y estaba en perfecto estado, no era el caso con el templo en sí, que estaba en obras y sin limpiar.

Monasterio de Tatev

Monasterio de Tatev desde el aire

Eran cerca de las 4 de la tarde cuando acabamos de ver Tatev, y “sólo” nos quedaban 130km hasta Agarak, la ciudad fronteriza donde pretendíamos dormir. El “sólo” lo ponemos entrecomillado porque descubrimos que esos 130km no eran hora y media como marcaba el GPS, sino 3, como nos dijeron en el punto de información turística de Tatev.
Nuevamente nos tocó atravesar varios puertos de montaña, pero esta vez con carretera asfaltada, así que no fueron tan duros como los de Georgia. A medida que nos íbamos acercando a la frontera iraní, nos íbamos encontrando más y más clubes de carretera que claramente habían hecho un buen estudio de mercado sobre los camioneros iraníes que entraban a Armenia.

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Subiendo uno de los puertos de montaña, nos cruzamos con unos alemanes que estaban haciendo una ruta parecida a la nuestra, pero en bicicleta. Decidimos pararnos para descansar un poco y charlar un rato con ellos, y de paso hacer de buenos samaritanos invitándoles a unas isleñas bien frescas de nuestra nevera portátil.

Isleña con los ciclistas alemanes

Al final llegamos a Agarak sobre las 19.30, y logramos descansar un poco de tanta conducción. Al día siguiente entrábamos en Irán, y el plan que teníamos era bastante duro al querer llegar a Teherán por la noche ya, así que esa noche decidimos pasarla en un hotel para darnos una ansiada ducha estar frescos para el día siguiente.

Tráfico en Armenia

Lago en Armenia

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