Rally de Mongolia

Etapa 6. Armenia

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Tras pasar el puesto fronterizo de Georgia, tuvimos que recorrer unos cuantos kilómetros literalmente en tierra de nadie. Empezábamos a preocuparnos incluso de que hubiésemos pasado la frontera mal y que nos hubiésemos saltado el control de alguna forma, pero tras 10 minutos llegamos al control armenio, que consistía también en un par de casas situadas en medio de ese valle impresionante.

Valles de Armenia 2

La revisión de nuestros pasaportes y del vehículo fue bastante rápida y sin incidentes, sólo nos llamaron la atención brevemente al intentar sacar una foto del puesto. Lo que se complicó un poco más fue el control aduanero, y observamos nuevamente resquicios de la era soviética al ver cómo funcionaba el papeleo para pasar aduanas:

–          Primero hay que ir al sótano de la casa por una entrada lateral (en cualquier otro sitio uno pensaría que está yendo hacia unos baños de restaurante de carretera). Allí se encuentran los brokers, o agentes privados aduaneros, que se encargan de hacer todos los trámites previo pago. Intentamos entender por qué nos querían cobrar 50 euros por pasar una aduana que debería ser gratis (el inglés en cualquier país exsoviético no abunda), y al final lo que sacamos en claro era que 10 iban para los servicios del bróker, y los otros 40 para una tasa de carretera y medioambiente (¿?).
–          Luego fuimos con dicho bróker arriba al edificio principal, a registrarnos en el sistema de tráfico del país (básicamente dar nuestra dirección para que pudieran llegar las multas). Regresamos con él abajo a que hiciera más papeleo, y volvimos a subir a realizar el timo pago de la tasa.
–          Por último, nos quedaba pasar el control aduanero en sí, que nos revisaran lo que llevábamos en la ambulancia. Y aquí es donde se confirmó que la tasa que pagamos era un timo, ya que lo primero que hizo el oficial que nos revisó fue apartarnos a un lado y pedirnos soborno. Rechazamos amablemente y le dejamos que inspeccionara la ambulancia malhumorado. Tras un rato diciéndonos que no podíamos pasar llegó otro oficial que estaba observando la situación desde su caseta. Por suerte, este oficial no estaba corrupto por lo que convenció al otro que nos dejara pasar ya que estaba todo en orden. Decidimos entonces “sobornar” al oficial bueno con algunas isleñas, para intentar compensar de algún modo al único trabajador legal allí.

Aduanas en Armenia

Tras pasar la corrupta burocracia aduanera, tocaba contratar un seguro de coche para esos días en el país y seguir conduciendo. El valle era todavía más espectacular si cabe del lado armenio, y decidimos que era un buen momento para relajarse y sacar un poco el dron de paseo.

Conduciendo en Armenia

Valles de Armenia

Seguimos conduciendo algunas horas más, ya que estábamos a martes y era nuestra intención estar en la frontera iraní a primera hora del jueves. Las carreteras eran bastante mejor que las de Georgia, pero no llegaban al nivel de Turquía. La única vez que disfrutamos de 2 carriles fue casi llegando a la capital, Ereván, que simplemente atravesamos sin pararnos para hacer algunos kilómetros más esa noche.
Al sur de la capital, en la provincia de Ararat, se nota algo más de pobreza, y al final tardamos un poco más de lo previsto en encontrar un sitio que nos diera algo de confianza para dormir. Acabamos durmiendo en la ambulancia en un parking de un restaurante que estaba algo alejado de la carretera. Como el cielo estaba espectacular, decidimos sacar algunas fotos de las estrellas (se veía la vía láctea perfectamente), pero sólo logramos sacar la siguiente:

Noche de estrellas

Estaba todo totalmente oscuro, y cuando íbamos a cambiar la cámara de sitio, empezamos a escuchar una especie de rugido muy bajo… Rápidamente sacamos la linterna y descubrimos que teníamos a un perro bastante grande con cara de pocos amigos a unos 3 metros de distancia! Por suerte, se asustó con la linterna, pero no esperamos a que descubriese que la linterna no hacía nada y volviese, así que nos metimos en la ambulancia y a dormir!

Al día siguiente nos tocaban, de nuevo, más horas de conducción para llegar a dormir muy cerca de la frontera iraní. De camino a la frontera, y sin casi desviarnos, teníamos la opción de visitar el monasterio de Tatev, anclado en una zona muy montañosa, pero por suerte para llegar a un sitio tan remoto habían instalado un teleférico bastante grande y espectacular, que no dudamos en usar en vez de hacer sufrir a nuestra querida ambulancia por las montañas de nuevo.

Isleña en Tatev

El monasterio de Tatev es uno de los puntos más turísticos de Armenia, y quizás por eso nos decepcionó un poco, ya que aunque el teleférico sí que era espectacular y estaba en perfecto estado, no era el caso con el templo en sí, que estaba en obras y sin limpiar.

Monasterio de Tatev

Monasterio de Tatev desde el aire

Eran cerca de las 4 de la tarde cuando acabamos de ver Tatev, y “sólo” nos quedaban 130km hasta Agarak, la ciudad fronteriza donde pretendíamos dormir. El “sólo” lo ponemos entrecomillado porque descubrimos que esos 130km no eran hora y media como marcaba el GPS, sino 3, como nos dijeron en el punto de información turística de Tatev.
Nuevamente nos tocó atravesar varios puertos de montaña, pero esta vez con carretera asfaltada, así que no fueron tan duros como los de Georgia. A medida que nos íbamos acercando a la frontera iraní, nos íbamos encontrando más y más clubes de carretera que claramente habían hecho un buen estudio de mercado sobre los camioneros iraníes que entraban a Armenia.

Pub Amigo

Subiendo uno de los puertos de montaña, nos cruzamos con unos alemanes que estaban haciendo una ruta parecida a la nuestra, pero en bicicleta. Decidimos pararnos para descansar un poco y charlar un rato con ellos, y de paso hacer de buenos samaritanos invitándoles a unas isleñas bien frescas de nuestra nevera portátil.

Isleña con los ciclistas alemanes

Al final llegamos a Agarak sobre las 19.30, y logramos descansar un poco de tanta conducción. Al día siguiente entrábamos en Irán, y el plan que teníamos era bastante duro al querer llegar a Teherán por la noche ya, así que esa noche decidimos pasarla en un hotel para darnos una ansiada ducha estar frescos para el día siguiente.

Tráfico en Armenia

Lago en Armenia

El NómadaEtapa 6. Armenia
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Etapa 5. Georgia

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Nuestras últimas horas en Turquía no fueron tan accidentadas como el día anterior. Amanecimos cerca de la ciudad de Trabzon, y sólo teníamos unas pocas horas de conducción hasta la frontera, en una carretera pegada continuamente a la costa del Mar Negro.

Aprovechamos nuestras últimas horas para ponernos a punto, nosotros con un rico kebab, y la ambulancia con un buen lavado y un repostaje combustible.

Llegamos al puesto fronterizo a primera hora de la tarde, y había unas colas considerables para salir del país. Afortunadamente, la mayoría eran pasajeros de autobuses que debían entrar por un control diferente al nuestro, de vehículos, así que llegamos a la zona de inspección de documentos relativamente rápido.

Allí estaríamos cerca de 2 horas, ya que a los oficiales turcos, a uno especialmente, les resultaba extremadamente curioso que nuestra “furgoneta” fuese una ambulancia en realidad.

Frontera Georgia

Tras la espera, entramos por fin en Georgia, la que sería la primera frontera dónde realmente inspeccionan algo la ambulancia por dentro, mediante un control bastante ligero y perros policiales.

Una vez en Georgia, tocaba relajarse un poco, y antes de seguir con las inevitables horas de conducción nos tomamos unas isleñas bien frías en el mar negro georgiano.

Isleña en el mar Negro

Mientras disfrutábamos de las cervezas, empezamos a estudiar el mapa de carreteras de Georgia, y descubrimos que había una que parecía ir bastante directa hacia Armenia. No lo teníamos nada claro, ya que ninguna de las aplicaciones de GPS que usábamos nos mandaba por ahí, y alguna ni la reconocía directamente. Tras un rato divagando, y alguna que otra Isleña, decidimos aventurarnos en esa carretera secundaria…

¡Error! Si algo aprendimos de nuestra elección, es que las carreteras secundarias hay que dejarlas para Europa, o bien tener el tiempo suficiente para volver hacia atrás si se complica demasiado.

Ruinas en Georgia

Nada más cruzar la frontera ya se aprecia que Georgia está bastante peor económicamente que Turquía, y se empieza a apreciar un poco el ambiente soviético: la gente da una impresión menos hospitalaria que Turquía, y hay una descomunal cantidad de policía por todas partes.

El primer tramo de nuestro gran “atajo”, empezó bien. La carretera era medio decente y los paisajes verdes y muy agradables.

Paisaje Georgia

Paisaje Georgia 3

Los problemas empezaron al anochecer, ya que nos adentramos sin saberlo en una zona de puertos de montaña. Nuestro famoso atajo sólo se extendía por unos 150km, pero que al final nos llevarían la friolera de 5 horas de conducción. Aún a día de hoy no sabemos realmente cuántos puertos atravesamos.

Esas 5 horas se hicieron interminables. Poco antes de anochecer el asfalto desaparecería hasta casi el final del camino. La carretera era realmente horrible, no sólo por la falta de asfalto, sino por lo agujereada que estaba y diversos tramos peligrosos, como desniveles bastante pegados o cascadas atravesándola. Pararse a dormir tampoco era una opción, ya que además de no haber absolutamente nada a los lados de la carretera (ni un pueblo ni un escampado llano donde parar), la temperatura había caído bastante, y fue la primera vez en el viaje que pasamos frío.

Carretera infernal

Cascada en medio de la carretera
Llegamos por fin a Ajaltsije, el pueblo en donde acababa nuestro infame atajo, y ahí ya decidimos dormir muy cerca del castillo de Rabati.

Castillo Rabati de noche

Al día siguiente visitamos dicho castillo, y fue una verdadera sorpresa ver lo bien que estaba todo cuidado, ya que hasta ese punto nuestra idea sobre el país estaba bastante deteriorada.

Panorámica del castillo de Rabati

La Sonrisa Nómada en el castillo de Rabati

Castillo de Rabati 3

Ciudad de Ajaltsije desde lo alto de Rabati

Salimos de Ajaltsije en dirección a la frontera armenia, y aunque las carreteras estaban en una condición lamentable, nosotros ya íbamos con otra actitud. Al fin y al cabo, había asfalto y era todo prácticamente llano.

Paisaje Georgia 2

Llegamos a la frontera más curiosa hasta la fecha: literalmente un par de casas en medio de un gigantesco valle donde no hay absolutamente nada (muy al estilo Mongolia).

El valle era impresionante y espectacular, pero no nos dejábamos de preguntar lo difícil que sería para los agentes de inmigración trabajar ahí en invierno, porque en pleno julio ya hacía un frío considerable (el valle está a unos 2200m de altura), y su puesto de trabajo eran unas casetas que apenas estaban preparadas para ese clima.

Frontera entre Georgia y Armenia

Tras pasar el control, en el que apenas nos revisaron, ¡entrábamos a Armenia!. Curiosamente nos quedaron bastantes ganas de visitar Georgia con más tiempo, porque a pesar de los contratiempos paisajísticamente es un país impresionante.

El NómadaEtapa 5. Georgia
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Etapa 4. Turquía – Capadocia

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Salimos de Estambul con dirección a la Capadocia. El estado de las carreteras es perfecto, por lo que hacer kilómetros no molesta, la presencia policial es escasa y hay una buena sensación de seguridad.

Durante el camino hacia el sur los colores que observamos tras el parabrisas van cambiando, y contrastando fuertemente con el verde del norte. Empezamos por fin a ver un poco de la Turquía árida que uno se imagina cuando piensa en el país.
Se nos echa la noche encima pero el objetivo está claro, queremos dormir ya en el territorio de las cuevas para así al día siguiente poder disfrutar con calma del lugar. Llegamos por fin a la Capadocia sobre la 1 de la mañana y nos adentramos en plena zona turística, apreciando ya las impresionantes formas rocosas incluso en plena oscuridad, con el objetivo de encontrar un lugar apartado para descansar.

Capadocia 2

Dormir en cualquier sitio por ahí adelante a veces cuesta un poco, la falta de costumbre hace que encontrar el lugar ideal sea difícil. Nosotros a lo largo del viaje nos vamos adaptando, pero bien es verdad que a veces encontrar un sitio tranquilo, sin demasiado tráfico y con algo de sombra cuesta. Al final logramos encontrar un sitio con muy buena sombra debajo de unos árboles, pero muy cerca de una de las carreteras principales.

Nos despertamos al día siguiente con el traqueteo de los todoterrenos que transportaban los globos aerostáticos para tener una vista sin igual de la antigua civilización que aquí tuvo lugar.

Capadocia 3

La Capadocia se describe a menudo como un paisaje lunar, y ciertamente da esa impresión con su aspecto árido lleno de cavernas, naturales y artificiales. La tierra del lugar, llamada toba calcárea, ha adquirido formas caprichosas tras millones de años de erosión y es lo suficientemente débil para permitir que el ser humano construya sus moradas escarbando en la roca en vez de erigir edificios.

Capadocia 4

Capadocia 5

Capadocia 6

Hubo asentamientos humanos en la región desde hace miles de años, y dada su situación geográfica, ha sido encrucijada de rutas comerciales durante siglos, así como objeto de numerosas invasiones. Formó parte de los imperios persa, alejandrino, romano o bizantino, por nombrar algunos.

Capadocia 7

Nos pasamos el día entero explorando la región, desde iglesias excavadas en cuevas, hasta complejos de cavernas que siguen siendo usados como viviendas u hoteles a día de hoy.

Capadocia 8

Como queríamos disfrutar de la famosa vista aérea de estos paisajes lunares, pero los paseos en globo aerostático eran prohibitivos, tocaba sacar a pasear el dron. Para ello, teníamos que encontrar un lugar sin gente y con poca arena para despegar, una tarea bastante complicada en la Capadocia. Acabamos alejándonos bastante, y metiéndonos con la ambulancia en pleno circuito de quads, pero logramos encontrar un lugar prácticamente sin gente (sólo había un grupo pequeño haciéndose fotos de boda).

Capadocia 9

La tranquilidad no solamente era idónea para despegar el dron, sino también para comer, así que montamos rápidamente el camping gas, y disfrutamos de unas isleñas bien frías que nos ayudaron a combatir el sofocante calor que hacía al mediodía.

Capadocia Isleña

Al caer el sol, decidimos conducir un par de horas hacia el norte para tener una jornada más relajada de conducción al día siguiente. Llegamos a un pueblo en mitad de la nada, que ni siquiera tenía las calles asfaltadas, por lo que daba una falsa sensación de inseguridad. Y decimos falsa, porque dejamos la cámara pegada con la ventosa por fuera del parabrisas toda la noche y allí estaba al día siguiente, a pesar de ser una zona bastante ajetreada.

Continuamos conduciendo hacia el norte, y el paisaje volvía a cambiar de nuevo del desértico marrón al frondoso verde, atravesando innumerables puertos de montaña, para llegar al monasterio de Sumala, una fortificación enclavada en las rocas de un espectacular valle.

Monasterio de Sumala

Monasterio de Sumala

La suerte, de nuevo, no estaba de nuestro lado, pues dicho valle estaba totalmente cubierto de niebla y no se podía ver absolutamente nada. Aun así, decidimos subir la montaña con la ambulancia y hacer un pequeño trekking para ver el monasterio por dentro, para descubrir al llegar que… sorpresa!! Estaba cerrado.

Valle de Turquía

Cabizbajos decidimos seguir conduciendo hacia Trabzon, una ciudad a orillas del Mar Negro, con la esperanza de curar nuestras penas con el primer chapuzón del viaje. Cuando llegamos, descubrimos que era una ciudad industrial totalmente portuaria, sin ninguna playa a la vista de la que pudiéramos disfrutar.

Decidimos dar el día por acabado y dormir en la ambulancia, para recorrer al día siguiente los kilómetros restantes a lo largo del Mar Negro hasta la frontera con Georgia.

Frontera de Turquía con Georgia

El NómadaEtapa 4. Turquía – Capadocia
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Etapa 4. Turquía – Estambul

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Vista de la Mezquita Azul desde Santa Sofía

Vista de la Mezquita Azul desde Santa Sofía. Las 2 maravillas de Estambul.

El miércoles 6 de julio, llegamos a la frontera de Turquía y empezamos con los trámites pertinentes. Pasamos el primer control y de ahí nos trasladaron a una nave de pequeño tamaño (la misma para los turismos), en donde nos revisaron la carga del vehículo y a continuación nos mandaron a arreglar los papeles de la ambulancia. Una vez superado el trámite, fue el más largo hasta el momento, ya estábamos en el antiguo imperio otomano.

Las autopistas en Turquía son como en Eslovenia, justo de la que entras en el país tienes que pagar una tarjeta o viñeta, que se pega en el cristal del vehículo, así cuando pasas por los peajes comprueban que está todo en orden y no te paran más adelante. No llevarla puede suponer una sanción muy elevada por lo que adquirirla es una obligación absoluta. Nosotros no lo sabíamos y los primeros dos peajes los pasamos sin pagar, ya que la venta de estas tarjetas se produce en las gasolineras y nosotros al no saberlo nos saltamos la primera y tuvimos que esperar hasta la siguiente.

Muralla Constantinopla
La primera parada estaba planificada en Estambul, sin ninguna duda para nosotros era el sitio de mayor interés de Turquía. Esta macrociudad tiene 12 millones de habitantes y por lo que habíamos estado mirando en Google Maps, con la opción para visualizar el tráfico en tiempo real, acceder a la ciudad era un horror. Sin embargo, para nosotros fue una entrada completamente limpia, había un gran número de vehículos, pero la circulación era fluida.
Decidimos quedarnos allí tres días, en un hotel que estaba a cuatro paradas de tranvía del centro de la ciudad y que además tenía parking para nuestra ambulancia. Fue una opción perfecta, ya que la ambulancia estaba muy segura en un barrio residencial y tranquilo, y al mismo tiempo estábamos en pleno centro en 15 minutos con el tranvía.
Estambul está muy bien cuidada, las zonas ajardinadas están perfectas, las calles peatonales impolutas y hay una gran variedad de lugares para visitar, lo que la convierte en una ciudad idónea para visitar.

Mezquita Yeni, vista desde el mercado de las especias

Mezquita Yeni, vista desde el mercado de las especias

Vista desde el puente Galata

Vista desde el puente Galata

A nivel culinario la ciudad está llena de pequeños locales para beber zumos naturales, comer o disfrutar de los helados que también están muy buenos, nuestra recomendación es que os salgáis de la zona turística para poder comer realmente algo auténtico y bien de precio, si veis un sitio lleno de locales por algo será, nunca falla.

Sitio local de kebabs

Sitio local de kebabs

El primer día, para hacernos una idea de la ciudad cruzamos el Bósforo andando en un agradable paseo y nos fuimos a la zona asiática, en concreto a la torre Galata. Con una altura de 63m nos permitió observar el lado europeo en toda su magnificencia, destacando las impresionantes mezquitas y en particular sus minaretes.

 

El equipo en Galata

El equipo en la torre Galata

Torre Galata de noche

Torre Galata de noche

La siguiente parada era descubrir los famosos mercados o bazares de Estambul. Ya que dentro de nuestra campaña de crowdfunding, una de las recompensas para la gente que nos había apoyado era el regalo de especias. Uno de los dos famosos bazares se llama Spice Market, o mercado de las especias, por lo que la compra aquí era una parada obligatoria.
Como siempre los planes están para torcerse y aquí descubrimos el motivo por el cuál nuestra entrada en la ciudad estuvo libre de tráfico. Estábamos en pleno final del ramadán, uno de los períodos más estivales en la cultura musulmana, por lo que estaba todo cerrado durante tres días…
Una pena ya que tanto por la calidad como por la facilidad en el envío de las mismas era un mercado perfecto.
El resto del día lo dedicamos a callejear y conocer el centro de Estambul, lleno de pequeños rincones cargados de historia.

Callejeando por Estambul 1

Callejeando por Estambul 1

Callejeando por Estambul 2

Callejeando por Estambul 2

Callejeando por Estambul 3

Callejeando por Estambul 3

Al día siguiente nos tocaba hacer las dos visitas obligadas cuando se viene a Estambul:

Santa Sofía. Una auténtica maravilla. Es espectacular e impresionantemente grande, en su día fue la iglesia ortodoxa más grande del mundo, luego se convirtió en mezquita y hoy en día es un museo. Es impresionante ver la mezcla de estilos y religiones tanto en su interior como en el exterior.

Santa Sofía desde el interior

Santa Sofía desde el interior

Santa Sofia desde el exterior

Santa Sofia desde el exterior

La Mezquita Azul. Construida justo enfrente a Santa Sofía, se sigue usando como mezquita así que recordad que aquí tenéis que ir con pantalones largo si eres chico y con velo y ropa larga que te cubra si eres chica. Recomendamos ir con tiempo ya que se forman unas colas enormes entre los turistas y la gente que va a rezar allí.

Mezquita Azul de día

Mezquita Azul de día

Mezquita Azul de noche

Mezquita Azul de noche

Además de estas dos maravillas, tuvimos tiempo de visitar la Cisterna Basilica, una gran estructura subterránea que proveía agua a Constantinopla, hoy conocida como Estambul.

Basilica Cisterna

Basilica Cisterna

Al tercer día tocaba salir hacia la Capadocia, con una despedida muy fraternal con el dueño del hotel ya que se mostró muy curioso con nuestro proyecto. Nos sacamos fotos, hablamos de la ruta y nos regaló unos bidones de agua para que no nos faltaran provisiones.

El NómadaEtapa 4. Turquía – Estambul
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Etapa 3. Balcanes

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El día 3 de julio amanecimos en Novo Mesto, una pequeña ciudad al este de Eslovenia, caracterizada por su buen estado de conservación y un precioso meandro que divide el centro urbano en dos. Este lluvioso domingo fue el segundo día que dormimos en la ambulancia y en el que pudimos comprobar que su estanqueidad no llega al 100%, ya que nos cayó una tormenta enorme y algunas de nuestras pertenencias amanecieron mojadas. Dado que el día estaba completamente desapacible, que no teníamos ropa impermeable y que no podíamos hacer ni fotografías ni video decidimos para variar, que nos tocaba hacer kilometrada. Nuestro objetivo era ganar algo de tiempo para conseguir llegar el lunes a una capital y solucionar el tema de la luna trasera.

Zagreb

Al medio día llegamos a Zagreb la capital de Croacia y aparcamos en el centro urbano, justo a la derecha del teatro nacional. Disfrutamos comiendo fuet y chorizo en el césped y aunque os parezca que es un detalle irrelevante para nada lo es, compramos una cantidad ingente de cerdo y nos lo teníamos que acabar antes de llegar a Irán sí o sí… o eso creíamos. Callejeamos por la ciudad y disfrutamos de sus zonas peatonales y sus plazas en las que las terrazas mostraban una vida social muy confortable. La suerte nos sonrió y mientras realizábamos un time lapse en la plaza principal, nos encontramos un billetaco de kunas (la moneda de croacia). Dos minutos más tarde ya estábamos sentados en la planta 24 de una cafetería, disfrutando de una perspectiva fantástica de Zagreb.

Zagreb

Cargamos las pilas durante 3 horas y decidimos que antes de acabar el día teníamos que llegar a Belgrado, la capital de Serbia. Kilómetro a kilómetro alcanzamos la frontera y nos tocó esperar en una cola mentirosa, de las que crees que irá rápido pero te llevas un buen zasca en la cara, de nuevo el tiempo que habíamos ganado anteriormente lo perdimos y nuestro plan inicial de llegar a Belgrado a media tarde se había esfumado. Entretanto llegó nuestro turno fronterizo y el agente simplemente con los papeles del coche, los pasaportes y la carta verde ya nos dio la bienvenida a Serbia. Esa noche decidimos dormir en un hostal a las afueras de Belgrado, tenía parking y así conseguíamos dos objetivos: que la ambulancia estuviese en un lugar seguro y de paso darnos una ducha que llevábamos dos días a palo seco. La llegada al hostal fue un dolor, por un lado perdimos mucho tiempo debido al tráfico, estaba bastante alejado del centro y el parking era en la calle. Con todo esto tomamos la decisión de descansar, dejar de lado Belgrado y reponer energías.

Frontera Serbia

Nuestra planificación inicial en grandes ciudades era llegar a media tarde y estar exactamente un día haciendo noche, quizás nos excedimos o quizás no contamos con los imprevistos que por lo que parece siempre acaban surgiendo.

El sol empezó a asomar por nuestra ventana y el lunes 4 comenzó en Belgrado. Nos tocaba tomar una decisión, por un lado visitar Belgrado por la mañana, y por la tarde ir hacia Sofía o directamente ir a Bulgaria y sacrificar Belgrado. Dolió, pero dados los plazos (visados a Turquía, Irán, etc…) consideramos que lo mejor era salir con tiempo y adelantarnos a los posibles problemas en la frontera.

La carretera en Serbia, aunque con un mayor número de baches y alguna zona de un solo carril (estaban realizando ampliaciones) era buena y nos permitía llevar un ritmo alto. Sin quererlo llegamos pronto a la frontera de Bulgaria y aquí ya empezamos con las tonterías fronterizas. En las fronteras normalmente hay tres tipos de paso, el de los peatones, el de los vehículos que no están relacionados con el comercio y los transportes de mercancía. Evidentemente nosotros pertenecemos al grupo de turismos que no quieren comercializar absolutamente nada. Pero siempre te puedes encontrar a algún majete que te diga que por ahí que no y que tienes que comerte una cola de 36 camiones para que te inspeccionen toda la carga. ¿Conclusión? Todo el tiempo que habíamos ganado anteriormente lo perdimos. Llegamos al siguiente agente que nos miró con rostro sorprendido, nos dijo que esa no era nuestra cola y a continuación nos selló todo rápidamente para no hacernos perder más tiempo.

Frontera Bulgaria

Llegamos a Sofia a las cuatro de la tarde y comprobamos un par de sitios que habíamos buscado en internet para hacer la reparación, pero no tuvimos suerte ya que no tenían nuestro modelo, los planes siempre están para torcerse, aunque esta vez de la que giramos a la derecha unas calles más adelante, encontramos un concesionario Peugeot y ahí sí que encontramos la solución, al día siguiente a las 12 teníamos cita y con un poco de suerte un problema menos.

La capital de Bulgaria tiene un alto caos automovilístico, las maniobras ya empiezan a ser aleatorias, las ruedas cantan por todos lados y anticiparse a los conductores es muy complicado. Dormimos en un hotel con parking de verdad y con la satisfacción de poder solucionar el incordio al día siguiente. Allí nos quedamos hasta tarde para poder mostrar el vídeo de la etapa 1 y así daros las gracias a todos los que nos habéis ayudado en esta aventura solidaria.

Al día siguiente fuimos a nuestra cita y por fin solucionamos el problema!! En Peugeot tenían un modelo compatible y a las 2 de la tarde ya estábamos en ruta para llegar a buena hora a la frontera de Serbia. Llegó nuestro turno y el agente al ver nuestro pasaporte dice ¡Españoles! y después ¡LUGO! nosotros ehhh??? y resulta que dos semanas antes, había estado haciendo el Camino de Santiago desde Pedrafita do Cebreiro Como os podéis imaginar después de contar la historia de lo que íbamos a hacer nos selló los pasaportes, nos dijo mucha suerte y buen viaje. Ya nos quedaba poco para pisar el continente asiático.

El NómadaEtapa 3. Balcanes
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Etapa 2. Francia – Italia

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La etapa 1 se terminó observando el castillo de Carcassona a lo lejos, desde un puente de piedra que nos daba una perspectiva fantástica de la fortaleza medieval. Sin embargo, cuando volvimos sobre nuestros pasos para recoger todo el material fotográfico, nos dimos cuenta de que teníamos la luna trasera derecha rota. En un aparcamiento que habíamos hecho un par de horas antes no vimos un saliente afilado y nos perforó el cristal. Las consecuencias de este percance fueron problemáticas ya que nuestra primera opción para dormir era la ambulancia y por otro lado si queríamos visitar alguna ciudad corríamos el riesgo de que nos abrieran la puerta trasera a través de la apertura.

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Valoramos la situación y dado que era viernes por la noche decidimos enlazar la primera etapa con la segunda y salir hacia Piacenza, nuestra siguiente ciudad en el mapa. La razón de salir a última hora e intentar recorrer todo lo que pudiéramos antes de que nos venciese el cansancio, era llegar a la ciudad italiana antes de las 3 de la tarde y así poder realizar la reparación sobre la marcha.

Ya al día siguiente madrugamos todo lo que nos permitió el cuerpo y mientras Diego conducía, Iván hacía las gestiones en italiano con el seguro y localizaba diferentes puntos para realizar la reparación. A la 1 de la tarde llegamos a la ciudad de Piacenza a un sitio localizado por la aseguradora y abierto hasta las 18 pero… ese día jugaba Italia un partido de Eurocopa y estaba todo cerrado, ¡menuda faena! Revisamos la zona ya que en ella había concesionarios, talleres, reparaciones de lunas pero nada, la suerte no estaba de nuestro lado. Visto lo visto decidimos seguir nuestro camino y ganar un poco de tiempo para llegar a otra ciudad e intentar solucionar el contratiempo.

Iván que estuvo viviendo en Palermo con la beca erasmus no podía abandonar la bella Italia sin comer pasta, pizza y gelato; así que unos kilómetros antes de la frontera con Eslovenia decidimos buscar una ciudad interesante para cenar y descansar un poco, y a la primera de cambio apareció Palmanova.

Aquí tuvimos la primera suerte del viajero, encontrar una ciudad increíble cuando menos te lo esperas. En cuanto leímos que Palmanova se caracterizaba por tener una fortificación a su alrededor con forma de estrella no nos lo pensamos y hacia allí nos dirigimos. Era el momento ideal para sacar el dron y mostraros a vista de pájaro esta ciudad milenaria. Desde su plaza central se reparten las calles de una forma completamente proporcional, una maravilla del pasado que se mantiene inalterada en la actualidad.

Palmanova

Palmanova. El pueblo con forma de estrella

La cena fue fantástica ¡Santa madonna! qué bien se come en Italia, y ya que todavía no era muy tarde decidimos como buen equipo seguir otros 200 kilómetros y dormir en Eslovenia. Nos dieron las 12 como en la canción de Sabina y la recompensa fue llegar a la ciudad de Novo Mesto, un pueblo tranquilo al este de Ljubljana ideal para descansar dentro de la ambulancia.

En esta segunda etapa hicimos 1340 km, un gran esfuerzo para nosotros y para la ambulancia. Os dejamos con algunas fotos!

Palmanova desde el aire

Palmanova desde el aire

Palmanova desde el aire

 

Palmanova de noche

Palmanova de noche

El NómadaEtapa 2. Francia – Italia
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Visados de la Ruta de la Seda 2. Irán

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En la anterior entrada, os explicábamos cómo conseguir el visado para Turquía, un visado muy fácil de tramitar.

Pues ahora le toca el turno a su vecino Irán, y es aquí donde los trámites empiezan a complicarse bastante. Vayamos por partes:

  1. La invitación.
Invitación Visado Irán

Invitación Visado Irán

Para conseguir la visa es necesario que previamente te inviten al país.

¿Significa esto que tienes que conocer a un iraní para visitar el país? NO.

Probablemente en su día, en el año en que implementaran esto, fuese así (de hecho, el visado ruso funciona igual, herencia de la antigua URSS seguramente); pero hoy en día se puede considerar como un trámite o negocio más en el proceso de conseguir el visado, ya que hay empresas que se dedican a ello.

Nosotros lo hicimos con Key2Persia, ya que habíamos leído muy buenas opiniones sobre ellos (otras agencias tienen una reputación bastante mala), y además era una de las opciones más baratas al hacerlo a través de la web de Caravanistán, ya que se obtiene un descuento a través de ellos.

Para la invitación, es necesario preparar un itinerario con las ciudades y hoteles a visitar. No hay que reservar los hoteles, y el itinerario no queda reflejado en ningún sitio al hacer la visa así que nada de esto tiene que ser definitivo, no hay que ceñirse para nada a esto una vez estés en el país.

De hecho, nosotros creamos un itinerario partiendo y volviendo a Teherán, ya que la invitación se tramita con menos problemas si no se especifica que entras con vehículo, de nuevo esa información no queda reflejada en la visa, y los papeles para el vehículo se preparan por separado como veréis más abajo.

La invitación necesita ser aprobada por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán (MFA), por lo que tarda alrededor de unos 10 días hábiles con Key2Persia, tras los cuales te darán un número de referencia (RN Reference number). Dicho RN también se envía a la embajada en dónde tramites tu visado, así que conviene esperar 1 o 2 días más para asegurarse de que lo han recibido y así poder comenzar con la petición del visado.

IMPORTANTE: El RN o invitación sólo es válido durante un mes, así que lo conveniente es empezar a pedirlo entre 50 y 70 días antes del viaje.

 

  1. El visado
Visado de Irán

Visado de Irán

Hay que tramitarlo en la embajada, bien personalmente, o bien enviando toda la documentación mediante una empresa de mensajería (cualquier empresa privada o Correos Express, Correos normal no es válida). La dirección de la embajada en Madrid es la siguiente:

Calle Jerez 5, 28016, Madrid (Madrid)

913 450 112
http://iranembassy.es
mailto:consuladoiran@gmail.com

Y la documentación que hay que presentar es la siguiente:

  1. Formulario de Solicitud del visado previamente cumplimentado. Se puede descargar aquí
  2. Código de autorización (RN o invitación explicada en el punto 1) previamente conseguido en el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán. Sin tener este código de autorización, los documentos no se recibirán.
  3. 2 fotografías tipo carnet de color y no escaneadas, (no es necesario que las mujeres lleven el velo).
  4. Seguro de viaje. Aquí podéis ver un ejemplo de certificado de Europ Assistance. Tenéis que poneros en contacto con vuestra aseguradora para conseguir uno igual.
  5. El pasaporte en original con un mínimo de seis meses de validez y 4 páginas en blanco.
  6. El justificante original del ingreso del banco, si se tramita personalmente en la embajada se puede pagar con tarjeta allí directamente. Los precios varían según el tipo de solicitud del visado:

Visado turístico: 50 Euros, si es urgente 75 euros
Visado de entrada: 60 Euros, si es urgente 90 euros
Visado múltiple de 3 meses: 100 Euros, si es urgente 150 euros
Visado múltiple de 6 meses: 140 Euros, si es urgente 210 euros
Visado de Comercio: 80 Euros

No de la Cuenta: (BANKIA) 2038-1794-806-000-623-772

Si está todo correcto, ya os indicarán, a vosotros o al mensajero, el día en el que se puede recoger el pasaporte, aproximadamente unos 10 días después.

IMPORTANTE:  Hasta hace bien poco, este era un visado con fechas de entrada y salidas específicas, válido sólo durante ese mes exacto que indicabas con fechas exactas. Ahora, al menos en Madrid, te dan un visado con una validez de 3 meses, pero con una sola entrada y estancia máxima de 30 días. Resumiendo, el visado sigue siendo de 30 días como antes, pero tienes una mayor flexibilidad a la hora de activarlo y entrar. (Las fechas de entrada y salida se siguen especificando cuando se tramita la invitación, pero no tienen efecto alguno en la visa).

 

  1. El visado para el vehículo o Carnet de Passage (CDP)
Carnet de Passage

Carnet de Passage

Irán es uno de los países que requiere un Carnet de Passage (CDP). Básicamente esto se traduce como un visado para el propio vehículo en sí, que sería una especie de responsabilidad civil o garantía de que el coche no se deja tirado en el medio del país y es o bien importado legalmente al país para que se quede indefinidamente, o bien vuelve a salir por cualquier puesto fronterizo terrestre de nuevo.

Hay dos formas de conseguir el CDP para Irán:

  1. Obteniendo el CDP oficial y válido internacionalmente.

Ésta es la mejor opción sin duda si se visitan 2 o más países que requieran CDP. En España, se tramita a través del RACE (Real Automóvil Club de España). Un punto muy a favor es que los encargados de la oficina de Eloy Gonzalo en Madrid son extremadamente amables e informativos, por lo que si tenéis alguna duda respecto al carnet os aconsejamos que os pongáis en contacto con ellos en eloy_gonzalo@race.es.

Para su gestión se necesita lo siguiente:

  1. Fotocopia permiso de circulación
  2. Fotocopia ficha técnica del vehículo
  3. Fotocopia DNI del titular del vehículo
  4. Solicitud del carnet al RACE.
    Precios Socios:
    CP 10 Hojas: Importe 156.66€  (Visita 10 Países)
    CP 25 Hojas: Importe 182.30€  (Visita 25 Países)
    Precios No Socios:
    CP 10 Hojas: 259.51€ (Visita 10 Países)
    CP 25 Hojas: 285.14€ (Visita 25 Países)
  5. Aval bancario de validez indefinida. (El importe del aval bancario depende del valor venal del vehículo. Se tomará como referencia la valoración de GANVAM, Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor.) En nuestro caso, para una Fiat Ducato 2.8 Furgón ambulancia era un aval de 3200 euros, sin incluir el coste de abrir dicho aval en el banco, firmarlo ante notario, y el mantenimiento trimestral mientras el aval esté vigente.

 

  1. Obteniendo un CDP válido sólo para Irán.

Se puede gestionar a través de una empresa, o directamente en la frontera (aunque de la frontera no hay demasiada información como para confirmarlo, parece que en las principales vías de entrada como Turquía, se puede hacer).

Ya que Irán era el único país de nuestra ruta en pedir el CDP, nosotros optamos por tramitarlo vía agencia, usando los servicios de Hossein Sheykhlou a través de su web http://overlandtoiran.com/ .

Tiene un coste de alrededor de 500 euros (varía con el vehículo), y ofrece un CDP totalmente legal para circular por Irán con seguro incluido.

Entrando a Irán desde el oeste, Europa, tiene unas condiciones un tanto particulares el hacer el CDP sólo para Irán:

–          Al entrar a través de Turquía, el CDP sólo es válido durante 7 días, y el punto de salida de Irán no puede ser cambiado posteriormente. En la misma frontera, tienes que especificar qué frontera terrestre atravesarás al salir del país, por ejemplo usando la frontera Gaudan – Bajgiran hacia Turkmenistán.

–          Al entrar a través de Armenia, el CDP es válido indefinidamente (la limitación la haría la visa normal), y el punto de salida puede ser cambiado posteriormente. Esto es importante, ya que si te deniegan la entrada a Turkmenistán, algo que a día de hoy tiene una probabilidad del 50% por las actualizaciones que hay en Internet, se podría salir por otro punto, Azerbaiyán por ejemplo.

COSTE: Invitación 27 EUR. Visa 1 Entrada 50 EUR. CDP iraní para el vehículo 500

TIPO: 1 Entrada

VALIDEZ: 180 días desde la solicitud, con una estancia máxima de 30 días.

SE TRAMITA EN:
Invitación o RN: http://caravanistan.com/visa/iran/visa-authorisation-code-loi-invitation/
Visa: Embajada de Irán en Madrid. Calle Jerez 5, 28016, Madrid (Madrid) 913 450 112.
CDP Internacional: RACE España. www.race.es
CDP Iraní: http://overlandtoiran.com/

El NómadaVisados de la Ruta de la Seda 2. Irán
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Visados de la Ruta de la Seda 1. Turquía

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Con esta entrada inauguramos la sección de preparativos de cara a hacer el rally de Mongolia, o bien de recorrer cualquiera de los fascinantes países que forman parte de la ruta de la seda.
Y empezamos precisamente con una serie de entradas sobre la mayor pesadilla a la hora de hacer una aventura como esta, los VISADOS.

La primera entrada va para el primero que hay que pedir si partimos desde Europa, el visado turco.

El visado para Turquía es de los más fáciles de gestionar, ya que está todo muy bien explicado y centralizado bajo una sola página web: https://www.evisa.gov.tr/es/

Visa Turquia

Es un visado electrónico o e-visa, por lo que no hay que enviar los pasaportes o presentarse en persona en la embajada de Turquía.
Se puede obtener directamente a la llegada a Turquía si se entra directamente a través de cualquiera de sus aeropuertos internacionales. Nosotros, como íbamos a entrar con la ambulancia, lo teníamos que pedir con antelación.

COSTE: 20 USD.
TIPO: Multientrada.
VALIDEZ: 180 días desde la solicitud, con una estancia máxima de 90 días por entrada.
SE TRAMITA EN:
https://www.evisa.gov.tr/es/

El NómadaVisados de la Ruta de la Seda 1. Turquía
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Etapa 1. España – Francia

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Tras el genial evento organizado por Somos Unidos por el Cáncer, por fin partíamos rumbo a Mongolia!

Aquí os dejamos con el vídeo que hicimos para esta etapa, ¡esperamos que os guste!

El primer tramo fue más bien corto, ya que acabamos saliendo a las 22 de Lugo y decidimos hacer unos 300km hasta Asturias y así tener el día siguiente un poco más corto. Aun así, ya tuvimos nuestra primera dosis de aventura, ya que se nos cruzó un jabalí en medio de la carretera al poco de salir de Lugo.

Ese día decidimos descansar bien en un hotel cerca de Ribadesella, ya que el día siguiente iba ya a ser de los de conducción larga para llegar a Carcasona.

Primera noche en Ribadesella

Primera noche en Ribadesella

Tras unas horas de conducción por la increíble costa cántabra, hicimos una parada en Irún, tras enterarnos a última hora de que Vodafone ya no cobraba el roaming (itinerancia de datos) en Europa, decidimos hacernos con una tarjeta para manteneros informados en el viejo continente.

Cruzamos hacia Francia después de que un guardia curioso nos parara para preguntarnos qué hacíamos tras ver nuestro mapa en el capó.

Guardia fronterizo intrigado sobre nuestro mapa

Guardia fronterizo intrigado sobre nuestro mapa

Y desde ahí, tras una infinidad de túneles y peajes, llegamos a Carcasona, una ciudad al sur de Francia que tiene todo su casco antiguo declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

¡Os dejamos con algunas fotos que hicimos durante esta etapa!

Castillo Carcasona

En Carcasona

Carcasona de día

Dron Carcasona (1)

Dron Carcasona (2)

Carcasona de noche

 

El NómadaEtapa 1. España – Francia
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Etapa 0 – El comienzo

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¡EL DÍA por fin ha llegado! Y parece que fue ayer cuando un martes 25 de septiembre de 2015 decidíamos el nombre de La Sonrisa Nómada y decidiamos oficialmente que haríamos el Rally de Mongolia…

Celebrando la decisión de hacer el rally

Celebrando la decisión de hacer el rally

La aventura ha comenzado, y también comienza nuestro blog oficialmente! Esperamos que os guste y que nos ayudéis a mejorar este blog con vuestros comentarios e ideas!

Lo iremos dividiendo por etapas para que quién nos lea en un futuro lo tenga ordenado también. Además os iremos contando en diversas entradas varias cosas de los preparativos previos al viaje, que debido a la carga de trabajo que tuvimos últimamente nos fue imposible hacerlo antes.

Como sabéis, una de las asociaciones con las que colaboramos es Somos Unidos por el Cáncer, quienes también nos han ayudado a nosotros en un sinfín de cosas, entre ellas la organización del evento para nuestra salida oficial.

Dicho evento consistió en un taller de manualidades, donde los más pequeños se lo pasaron en grande,

Taller de Manualidades

Creando manualidades con los más pequeños

 seguido de la actuación de magia de El gran Javini, el mago Nairim, y David Méndez

Actuación de magia

y finalizando con nuestra despedida, de la que os dejamos varias fotos!

  Salida

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Muchas gracias a Somos, a sus fantásticos colaboradores, a los magos, a As Termas, y a todos los que os habéis acercado a despedirnos!!

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El NómadaEtapa 0 – El comienzo
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